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domingo, 10 de julio de 2016

La brújula de Noé. Anne Tyler

La brújula de Noé
Anne Tyler

Me gusta Anne Tyler.
¿Por qué?. Alguien dijo que una de las cosas más complicadas de la vida es tejer buenas comunicaciones con los demás. Especialmente con la familia. Difícil y complicado porque, además de la empatía, se necesita usar las emociones con destreza. No siempre se sabe o se puede. E, incluso, a veces, no se quiere. Pura y simplemente.

Anne Tyler es especialista en la descripción de las relaciones humanas. En sus matices, sus meandros y sus ambigüedades. Sus personajes no son espantapájaros de paja sino que podrían ser los vecinos del piso de arriba.

Aquí Liam Pennywell es un sexagenario que acaba de perder su trabajo. Lejos de entristecerse por algo que nunca deseó realmente, lo toma como una señal. Es justo lo que necesita para adentrarse en la última fase de su vida en la que necesita adentrarse para poder recapitular y preparar el final.

Entusiasmado por primera vez en años, decide simplificar su vida: alquilar un apartamento más pequeño, hacer un plan para gastar lo mínimo vital... etc. Pero la primera noche que duerme en su nuevo domicilio alguien entra, le golpea en la cabeza y le muerde una mano. Se despierta en el hospital y no recuerda absolutamente nada de lo ocurrido.

No parece que le hayan robado gran cosa pero él empieza a obsesionarse con "el trozo de vida y memoria que le han sustraído". Quiere a toda costa recordar lo que ocurrió. Médicos, amigos, sus hijas e incluso su ex mujer, le aconsejan que pase página y que se olvide de todo. Pero él, simplemente, no puede. Tiene que recobrar lo perdido. Encontrar a alguien que recuerde por él. Y es entonces cuando empieza a actuar sin reflexionar. ¡Él que es un filósofo!.

Empieza aquí un gran giro en la historia. Liam, en la búsqueda de una "ayudante para el recuerdo" literalmente choca con Eunice, una chica peculiar, algo desangelada pero con ciertos atractivos (quizás sutiles).
Entonces entendemos que Lian en realidad no quiere recuperar el incidente del ladrón, sino comprender su olvido.

Anne Tyler ha querido hacer una narración sobre un hombre rodeado siempre de mujeres. Mujeres dominantes, intrusivas, castrantes, culpabilizadoras, egoístas y peligrosas. Frente a ellas, Lyan, lleno de mansedumbre y culpabilidad no tiene la menor posibilidad de sobrevivir emocionalmente.
Es cierto que la autora presiona demasiado estas características del "equipo femenino" (especialmente su capacidad infinita de manipulación frente al inofensivo Lyan) por mor de crear una gran tensión dramática, pero consigue crear en el lector una cierta animadversión ante tanta mansedumbre del filósofo fracasado.

A mí me han enervado (no sé si ésta es la palabra correcta pero lo que quiero decir es que me ha puesto de los nervios) las reacciones del protagonista. Y me pregunto ¿por qué?. Aunque ya sé la respuesta.



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