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lunes, 3 de octubre de 2016

Botas de lluvia suecas. Henning Mankell

Botas de lluvia suecas
Henning Mankell




Una noche de otoño, Fredrik Welinel se despierta cuando un incendio arrasa su casa.
A sus sesenta y nueve años, este solitario medico jubilado sale penosamente de entre las llamas, calzado con unas botas de lluvia (pero ambas pertenecen al pie izquierdo). Solo quedan, a la mañana siguiente, unas ruinas malolientes: ha perdido su casa y todas sus pertenencias, y tiene que mudarse a un remolque, una caravana que pertenece a su hija.
Cuando por el archipiélago se extiende el rumor de que el mismo ha provocado el fuego, la policía lo interroga, sin llegar a acusarlo. De pronto, Louise, la hija de Fredrik, viaja hasta la isla por motivos misteriosos.
Todos esos acontecimientos sumen en el desconcierto a Fredrik, que ese otoño ve como se acerca a la vejez, también a la muerte, y desea saldar todas sus cuentas con la vida.
Sin embargo, al conocer a Lisa Modin, una periodista que trabaja para el diario local y que investiga el incendio, se despiertan en el sentimientos que llevaban mucho tiempo muertos.
Cuando en Nochevieja decide celebrar una fiesta a la que invita a sus amigos, se desata un incendio en otra casa del archipiélago.

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Henning Mankell estaba en Antibes en abril de 2015 cuando terminó de escribir esta novela. Moriría en el mes de octubre en Goteburgo. Cuando la escribió ya sabía que sería la última y eso se percibe a lo largo de toda la lectura:
"La muerte que afecta a otros es tan incomprensible como la que algún día me afectará a mí mismo".

Mankell no eligió a nuestro querido Wallander para pilotar su último libro, sino al médico Fredrik Welinel que ya nos había presentado en "Zapatos italianos". Lo vemos aquí viejo y solitario en su pequeña isla llevando una vida de casi aislamiento total; recordando a su ex mujer y a su hija Louise así como su fracasada operación quirúrgica que le hizo tomar la decisión de volver a la casa de sus abuelos y abandonar la profesión.

La primera gran tensión de la novela es, por supuesto, el furioso incendio de esta casa construida en el siglo XIX con madera de roble. Además de estar sólo ni siquiera tiene una decentes botas suecas con las que afrontar el invierno.

Hay dos preguntas básicas en toda esta cuestión del incendio: ¿quién lo hizo? y ¿por qué?.

Como la policía no encuentra cómo responder a estas dos preguntas opta por la respuesta fácil. Ha sido él el pirómano para cobrar el seguro.
Pero él sabe que no ha sido así.

Cuando le llega la noticia de que su hija está detenida en una comisaría de Paris, no duda en dejarlo todo y marchar a su rescate. Mientras está en Paris se entera de dos noticias: su hija está embarazada de un argelino y ha habido otra casa que ha ardido en el archipiélago. En el fondo buenas noticias porque se convertirá en abuelo y dejará de llevar la sospecha de un crimen.

Con eso sólo (bueno, ocurre un tercer incendio, por cierto) la arquitectura de la novela quedaría algo endeble. Mankell le añade a la periodista Lisa Modin y un magnífico relleno de recuerdos del protagonista que se comporta de forma un tanto "naif" con la chica. Pero es que Fredrik lo que teme es a la muerte y el estar enamorado de alguien (aunque no sea correspondido como deseara) es luchar contra la muerte.

Y las circunstancias no se lo ponen fácil. Dos de sus conocidos en el pueblo mueren de pronto de infartos o de ictus. Las cenizas de su casa, sus amigos... todos le recuerdan lo que le viene.

Es un buen libro. Probablemente al lector le sorprenderá que en él Mankell nos descubra la respuesta a la primera de las preguntas (¿Quién quema?) y mantenga el sigilo a la respuesta a la segunda (¿por qué?).
Le he dado muchas vueltas a este misterio. Normalmente en las novelas de Wallander se responden a todas las interrogantes de las tramas. ¿Por què aquí no lo hace?
¿Quizás quería, esperaba, deseaba tener tiempo para escribir una continuación?.

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